Si riega la comida no lo regañes, ni se te vaya a ocurrir decirle que es un niño sucio y descuidado. Cuando riegue algo, enséñale, con mucho amor y paciencia, cómo puede hacerlo mejor para evitar que las cosas se le derramen. La crítica, en especial si es personal, lo hiere y daña su autoestima.


